De la `patadita´ al bofetón

Recordada es la patada que el entonces que el entonces candidato presidencial le pegó a un desprevenido ciudadano que osó ponerse delante de él, en una marcha de protesta que se sumaba a una fracasada convocatoria a un paro nacional.
Se dijo, entonces, que la airada reacción de García se debía a lo que él ya intuía era un `papelón´, el haber servido de furgón de cola a la izquierda radical. Además por cierto, de haber sido una respuesta que su inflado narcisismo no tolera, que alguien le haga sombra. El ciudadano Jesús Lora le iba a malograr la foto donde él encabezaba la marcha.
De iracundo carácter presidencial no hay mucho que decir. Es conocido y sufrido hasta por lo que no conocen. Pero por más olímpico que el mandatario crea ser, es humano. Y, como tal, alguna explicación debemos encontrarle a lo ocurrido ayer.
Como consigna la noticia que publicamos en la edición de hoy, efectuaba una visita a un familiar de su hija mayor que se encuentra en el hospital Rebagliati, y ante un improperio lanzado por un trabajador subalterno, volvió sobre sus pasos y le asestó un tremendo bofetón.
No es una reacción viril, por cierto, ante el agravio. Así lo sería si no hubiese estado acompañado de los cerca de cuarenta miembros de seguridad que lo escoltan por donde va. Pero sí refleja un descontrol digno de explicación. Al final de cuentas, los políticos deben tener la piel curtida frente al desamor popular.
Opción A: su alma está atormentada por el premio Nobel concedido a Mario Vargas Llosa, luego de que éste le lanzara en la cara su renuncia a presidir el Lugar de la Memoria, debido a la amnistía disfrazada que el gobierno preparaba a favor de militares violadores de los derechos humanos.
Opción B: no le resultó la operación de impedir que un candidato –como se pavoneaba de poder hacer- gane una elección. El triunfo de Susana Villarán, logrado contra todos los vientos y mareas digitado desde Palacio lo debe tener algo alterado. El uso abusivo de la prensa palaciega contra la candidata de Fuerza Social y el intento procesal de alterar en la mesa lo que las urnas mandan, también se ha visto frustrado por la reacción rápida del periodismo independiente.
Opción C: se acerca el final de su mandato, y ya empieza a sufrir del síndrome de abstinencia del poder, que lo asaltará de lleno el 29 de julio de 2011. Y si a eso se le suma que lo que su millonaria campaña publicitaria quiere hacernos creer, de que el suyo ha sido el mejor gobierno de la historia, no cala; y, por el contrario, se destacan las grandísimas falencias de un régimen más bien mediocrón, ello tampoco lo debe tener de buen ánimo.
Sea lo que sea, lo cierto es que el anecdotario, como suele ocurrir en la política, es más importante de lo que se cree. Así como en el psicoanálisis, un lapsus o un sueño valen mucho, en política, un gazapo verbal o una bofetada descontrolada dicen más que mil discursos.


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